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martes, 22 de noviembre de 2011

Rabietas


A falta de un día para su cumpleaños, hemos entrado de lleno y por la puerta grande en el mundo rabietas.

Antes había tenido alguna pataleta suelta, esporádica y muy leve, tanto en intensidad como en duración, pero ayer fue la más gorda hasta ahora desde que empezó la semana pasada... con ellas.
Lo puedo decir a día de hoy una semana después, porque hemos tenido una a diario desde el miercoles de la semana pasada.

Todo empieza por una tontería, incluso sin llevarle la contraria en algo, simplemente porque no se quiere vestir, no quiere ir a cambiarse el pañal con un pis o una caca monumental, porque al volver de la calle no quiere quitarse el abrigo, porque le quitas los zapatos, porque el peluche no está en su sitio habitual, porque no quiere este coche y quiere otro, porque quiere irse a la calle, porque no quiere...
No sé ni cómo, pero de repente estamos inmersos en ellas y no hay nada que pueda calmarle.

Normalmente estás rabietas eran solo por una cosa de todas las que he nombrado, pero la de ayer era por una cosa detrás de otra, las cosas que quería o no quería hacer se iban encadenando... y no había manera de que se calmara... al final se durmió a las 20 horas tomando pecho, y tengo un sentimiento de culpa tremendo, porque se aplicó él solito el método de cierto señor que no quiero ni nombrar...

No sé cómo ayudarle a pasar ese mal rato, no quiero usar el método de la psicóloga de la tele, no quiero dejarle solo y allá te las apañes y cuando te calmes hablamos... porque me parece muy cruel y no va con nuestra forma de criar al nene precioso hasta ahora, tenemos que gestionar las rabietas de otra forma.

Estoy leyendo el libro de Rosa Jové, Ni rabietas ni conflictos, y algo de lo leído hasta ahora estoy intentando poner en práctica, espero que los truquis empiecen a dar sus frutos en breve...

Me armo de paciencia (tengo más de la que yo he tenido nunca, ni pensaba que pudiera tener...)

Le intento cambiar la rutina, hablarle mucho, decirle que entiendo que esté enfadado pero que mamá le dice lo que es bueno para él porque así no se pondrá malito, podrá jugar después... todo lo que se me ocurre...pero a veces estas cosas funcionan y tarda menos en calmarse, pero otras no, ni con todo esto.
Ahora mismo estamos en un punto de desesperación porque no sabemos muy bien cómo actuar, lo pasa mal él y lo pasamos mal nosotros.

Sé que todo lleva su tiempo y es un proceso de maduración por el que tiene que pasar... pero se lleva mal, muy mal... y no ha hecho mas que empezar, cuánto tiempo duran? Espero que poco, uffff...